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Mi bebé tiene miedo al agua: ¿qué hago?

09.08.2019 | por Hamac | Cuidados del Bebé

Mi bebé tiene miedo al agua: ¿qué hago?

El miedo al agua es relativamente común. La forma de manifestarse en bebés es clara, berrinches y rabietas no faltan cuando nos encontramos ante una acuafobia infantil.

En estas fechas, el tema puede preocupar especialmente. Tenemos muchas ganas de llevar a nuestro/a pequeño/a a la playa, y ver su carita asombrada ante las olas, la arena o las conchas. ¡No te preocupes! Este miedo, en ocasiones irracional, se irá con el tiempo.

Puedes ayudar a tu bebé a superar más rápidamente su miedo al agua familiarizándole poco a poco. No escuches a quien te diga que el miedo se supera nadando, y, en lugar de hacerlo de golpe, opta por seguir estos consejos. ¡Te asegurarás de prevenir experiencias negativas que puedan acrecentar el problema!

 

Todo empieza en el aseo

Busca que las actividades relacionadas con el agua sean agradables. Por ejemplo, cuando le bañes, emplea esponjas naturales y sigue movimientos pausados.

En lugar de enjuagarle la cabeza directamente con el chorro de la ducha, usa las manos. Asegúrate de que no pueda entrarle jabón a los ojos y de que tenga cerca algún juguete o libro acuático para que esté distraído/a y no se centre en su miedo al agua.

Si un día se niega rotundamente al baño… ¡No pasa nada! Inténtalo en otro momento, y pronuncia palabras cariñosas. No las entenderá, pero tu tono de voz contribuirá a que tenga una sensación de calma, y acabe asociando el agua con caricias, juegos y novedades.

 

Respetar los ritmos

Cada bebé es diferente. No intentes que el tuyo coincida en tiempos con los demás del parque ni con las/os hijas/os de amigos y amigas. Hay distintas etapas evolutivas y el miedo al agua no siempre aparece.

Lo mejor, eso sí, es acercar al bebé al agua lo más pronto posible. A partir de los 6 meses sería lo ideal, para evitar que se pronuncie el miedo al agua. Proponer la piscina o la playa como una continuación de los juegos en la bañera es una buena estrategia. Piensa también en lo importante que es el aprendizaje por observación, e intenta rodearte de gente que transmita disfrute cuando se mete al agua. Aparte, puedes pegar a tu bebé piel con piel para que tenga sensación de protección.

Seguridad extra

Aunque vayas poco a poco, y practiques el piel con piel, los bebés agradecen mucho la ayuda instrumental. Flotadores, manguitos y churros incrementarán su percepción de control, al igual sucede con los pañales de natación. Se diferencian de los desechables en que permiten más libertad de movimiento para el bebé al no hincharse, y más comodidad, dos cuestiones clave para superar el miedo al agua. Junto a esto, hay otra poderosa razón para utilizar pañales de natación: protegen de los rayos UVA/UVB y resisten el cloro y la sal. ¡Casi nada!

 

Pautas para un baño feliz y relajante

Si llora por el miedo al agua, abrázale. Acabará comprendiendo que es un lugar seguro.

Controla el agua en el que le vayas a meter, tanto su temperatura como si tiene excesivo cloro en el caso de ser una piscina. Puedes dar un paso más y acudir a una piscina específica para bebés. Estas piscinas en vez de cloro usan bromo u ozono, y evitarán que se irriten sus ojos o su piel.

Un último consejo es buscar momentos en los que la piscina o el área de playa no esté muy concurrida. Menos ruido se traducirá a más tranquilidad, y la necesitará para enfrentar su miedo al agua.

¡Esperamos que el miedo al agua se sustituya por ganas de chapoteo!

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